La del Parpalló no es la única cueva prehistórica de la Safor que ha sufrido la acción de los expoliadores. El verano pasado, un grupo de vándalos entraron de forma violenta en la Cova de la Clau de Palma de Gandia y realizó numerosas pintadas en las paredes, dañando cerca de 40 grabados rupestres de más de 8.000 años de antigüedad y que están protegidos por la Unesco.
Expertos de la Conselleria de Cultura estuvieron durante días limpiando los grafitos, nombres de personas escritos con tinta amarilla sobre los grabados rupestres que se conservan ese abrigo. La casualidad quiso que, durante los trabajos de limpieza, los arqueólogos hallaran nuevos dibujos.
El otro caso es el del Bolomor, de Tavernes de la Valldigna. En 2005, y también en verano, unos malhechores irrumpieron en el interior de la gruta. Además de los destrozos materiales, lo más grave fue el expolio que realizaron de numerosas piezas del yacimiento, datadas de entre 100.000 y 400.000 años de antigüedad, según explicó en su día la Diputación de Valencia.
Este grupo destrozó parte de las paredes con picos, aunque finalmente los daños no fueron todo lo graves que se temió en un principio.
Noticia: Las Provincias 26-8-2008
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